sábado, 8 de noviembre de 2008

Nihilismo y Primeros Ensayos Retóricos

El nihilismo hace una negación a todo lo que predique una finalidad superior, objetiva o determinista de las cosas puesto que no tienen una explicación verificable;
por tanto es contrario a la explicación dialéctica de la Historia o historicismo.

En cambio es favorable a la perspectiva de un devenir constante o concéntrico de la historia objetiva, sin ninguna finalidad superior o lineal. Es partidario de las ideas vitalistas y lúdicas, de deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización, una existencia que no gire en torno a cosas inexistentes.

En este sentido el nihilismo no significa creer "en nada", ni pesimismo ni mucho menos "terrorismo" como suele pensarse por las grandes masas aborregadas, si bien estas acepciones se le han ido dando con el tiempo.
De todas formas hay autores que al nihilismo, entendido como negación de todo dogma para dar apertura a opciones infinitas no determinadas, le llaman "nihilismo positivo", mientras que al sentido de negación de todo principio ético que conlleve la negligencia o la autodestrucción le llaman "nihilismo negativo".

El nihilismo es una posición filosófica que argumenta que el mundo, y en especial la existencia humana, no posee de manera objetiva ningún significado, propósito, verdad comprensible o valor esencial superior, por lo que no nos debemos a éstos.

Esto no significa que sea autodestructivo, simplemente que busca una forma de razonamiento objetivo, que deje atras dogmas o creencias culturales retrógadas y al momento de aceptar esto la humanidad entenderá que es dueña de su propio destino.

Esta es la base sobre la que ha de construirse, la nueva filosofía:
  • El hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios o la destrucción de los valores caducos.
  • En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena del fin de estos valores o de la muerte de Dios y se reafirma en ella.
  • En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como responsable de la destrucción de los valores o de la muerte de Dios.
Descubriendo, al mismo tiempo, la voluntad de poder , e intuyendo la razón como máximo valor; así se abre el camino a unos nuevos valores y a la evolución hacia un Nuevo Mundo Feliz.

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